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“Es el momento más triste de mi patria”: el presidente de los obispos cubanos pide no olvidar a Cuba

ACN-Mexico

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La Iglesia en Cuba continúa acompañando a una población marcada por el miedo, las necesidades en todos los sectores de la vida y la incertidumbre. Así lo ha expresado Mons. Arturo González Amador, obispo de Santa Clara y presidente de la Conferencia Episcopal Cubana, en una conversación con Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), en la que describe la dramática situación que vive actualmente la isla.

“Cuba duele”, afirma el obispo. “Es el momento más difícil y más triste de la historia de mi pueblo del que tengo conciencia. Todo es una lucha por sobrevivir. El presente es inseguro, el futuro totalmente incierto”.

La crisis afecta a todos los ámbitos de la vida cotidiana. “Cada día que pasa sentimos que es más difícil vivir, sobre todo para los pobres, los ancianos que viven solos, los jubilados y las madres solteras”, explica Mons. González. En las parroquias, la desesperación se hace visible diariamente: “Hay personas que llegan diciendo que llevan días sin comer y que no saben a quién van a acudir. Los alimentos no se pueden conservar por falta de electricidad y últimamente ha habido desmayos frecuentes durante las celebraciones, porque mucha gente no ha comido”, relata.

La situación sanitaria es especialmente alarmante. Según cuenta el obispo, “en algunos hospitales importantes no se están realizando operaciones por falta de agua, nada digamos de los materiales quirúrgicos”. Muchas familias deben conseguir por su cuenta materiales médicos básicos para poder recibir atención. “Conozco más de un caso en que una persona tuvo que buscar con familiares o amigos en el exterior todos los recursos para poder ser intervenido, incluso el hilo para sutura”, explica.

Cuba, atrapada entre la crisis económica y el miedo al futuro

A las graves dificultades económicas se suma un clima de angustia social y psicológica. “En las conversaciones con la mayoría de las personas hay tristeza, desesperanza e incertidumbre… el miedo reina”, señala, refiriéndose al temor de un posible conflicto bélico con los Estados Unidos. “El miedo a la guerra es tremendo; forma parte de la preocupación cotidiana de muchas personas. Hay un discurso constante hablando de eso, lo cual crea angustia, sobre todo entre los niños y los ancianos”, afirma Mons. González. “En la calle se escucha: No podemos más con tanto dolor y no tenemos a quién acudir”.

El obispo no quiere entrar en análisis o especulaciones, pero recuerda que “en el mundo moderno hay muchas maneras de implementar el miedo y una guerra entre naciones”.

El presidente de la Conferencia Episcopal Cubana advierte además, del aumento de las depresiones, las adicciones y el impacto de la emigración masiva: “El que puede emigrar, lo está haciendo. Se queda un país cada vez más envejecido, sólo con ancianos, sin recursos y con pensiones mínimas”.

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